Posteado por: unoentremilcristalfm | diciembre 7, 2009

The Doors

La década del 60 marcó un antes y un después en el siglo que terminó hace poco. En la música esa bisagra fue la aparición del rock como fenómeno cultural de masas. Lo interesante en esos años no sólo fue su emergencia, sino el vértigo con el que transitaron numerosas bandas. Los Beatles, siendo la más popular de ellas, no duraron más que una década juntos, y después de ellos hubo otros grupos tan legendarios e incluso más breves.

Al igual que Creedence, aunque por razones diferentes, The Doors es una banda cuyas canciones no perdieron fuerza con el paso del tiempo. Claro que si de comparar se trata, el grupo de Fogerty fue un bicho raro en esos años en los que se hablaba de amor, paz y nuevas sustancias, mientras que los angelinos serían a la larga los más fieles representantes del espíritu de aquella época. Ambas, sin embargo, son infaltables a la hora de pensar el ambiente sonoro de la segunda mitad de 60 en los Estados Unidos.

Este cuarteto es por lejos uno de los más influyentes y controvertidos, y en ambos casos buena parte de esos calificativos se deben a la figura de Jim Morrison, el cantante y líder de The Doors. Con crípticas letras recitadas desde su profunda voz y una personalidad magnética e imprevisible arriba del escenario, el vocalista es actualmente uno de los ejemplos más contundentes para definir lo que hoy entendemos por estrella de rock.

Formada en Los Ángeles en 1965, The Doors era también el baterista John Densmore, el guitarrista Robby Krieger y el tecladista Ray Manzarek, quien aportaría desde su órgano el otro sonido característico de su música. En este sentido la banda también marcó un hecho sumamente atípico, ya que a diferencia de las formaciones estándar para el género nunca decidieron utilizar un bajista.

Morrison y compañía arrancaron causando sensación a nivel local, siendo una de las atracciones principales de los pubs de Los Ángeles. Su debut discográfico fue el álbum homónimo “The doors”, que se editó en 1967 y permitió llevar su música a nivel nacional con una fuerte promoción televisiva. Esta fue una estrategia más que adecuada teniendo en cuenta el hipnótico show que el cuarteto solía dar liderado por su carismático y atractivo cantante.

Si Creedence se hizo exitosa en un primer momento gracias a la radio, The Doors logró buena parte de la atención del público que no lo conocía a partir de la TV. En una época de efervescencia cultural, el cuarteto angelino se hizo conocido de vista antes que de oído, y su nombre fue instalándose en los medios más por la polémica que por la música misma.

El circo mediático no cesaría con el paso del tiempo, pero sí reconocería rápido la relevancia de la producción musical de The Doors. En el breve lapso de 3 años la banda hiló una serie de éxitos de todo calibre, pero más importante aun, grabaron excelentes discos y probaron que no sólo eran agitadores con licencia para improvisar en vivo. La muerte de Jim Morrison en 1971 fue el principio del final para la carrera del grupo tal como se formó. A pesar de su disolución 2 años más tarde, la leyenda sigue sumando capítulos los de esta semana.

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